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Cirugía Plástica

La Cirugía Plástica es valiosa para ayudar a personas con deformaciones físicas y daños sufridos en accidentes. Pero en la actual obseción cultural con el cuerpo, las mujeres especialmente, son presionadas a creer que, para ser amadas, deben someterse a las presiones sociales que determinan como una mujer debe lucir. Estas presiones son mas lamentables cuando vienen de esposos o familiares.

Hubieron mas de 10 millones de procedimientos cosméticos en USA en 2008, a un costo de $11.8 billion.

El Vaticano Consejo de la Cultura se ha pronunciado al respecto (Feb. 2015): http://www.cultura.va/content/dam/cultura/docs/pdf/Traccia_es.pdf 

El cuerpo femenino
Para la mujer, – como, por lo demás, sucede también en la experiencia masculina – el cuerpo representa, en sentido cultural y biológico, simbólico y natural, el lugar de la propia identidad. Es sujeto, medio, espacio del desarrollo y de la expresión del yo, lugar de convergencia de racionalidad, psicología, imaginación, funcionalidad natural y tensión ideal. El cuerpo femenino se coloca como filtro de comunicación con el otro, en un intercambio, continuo e inevitable, entre individuo y contexto. Así, la identidad femenina se encuentra en el punto de convergencia de la fragilidad cotidiana, de la vulnerabilidad, de la mutabilidad, de lo múltiple, entre vida emotiva interior y fisicidad exterior.
La cirugía estética puede encuadrarse como una de las muchas posibles
manipulaciones del cuerpo que exploran sus límites respecto al concepto de
identidad. Una especificidad que en el mundo contemporáneo se halla sometida a presiones hasta el punto de provocar patologías (dismorfofobia, trastornos de la alimentación, depresión...) o “amputar” las posibilidades expresivas del rostro humano ligadas a la capacidad empática. La cirugía estética, cuando no es médico- terapéutica, puede expresar agresión a la identidad femenina, mostrando el rechazo del propio cuerpo en cuanto rechazo del período de la vida que se está atravesando.
Así pues, si el cuerpo femenino es el “lugar de la verdad” del yo femenino, en el imprescindible entreverarse de cultura y biología, es también el lugar de la traición a esta verdad. El uso indiscriminado e indiferenciado que la comunicación, en todas sus declinaciones, desde la publicidad (alusión sexual y denigración del rol femenino) a los medios de comunicación, ha obrado en el cuerpo femenino, es un ejemplo incontestable. Ninguna batalla política o social ha logrado deshacer un mecanismo tan arraigado como el de la explotación del cuerpo femenino con fines comerciales.
... «La cirugía estética es como un burka de carne». Un definición tan acertada como hiriente, dada por una mujer. Salvaguardando la libertad de elección de cada uno, ¿no estaremos bajo el yugo cultural de un modelo femenino único? ¿Pensamos en las mujeres usadas en la publicidad y en la comunicación de masa?

Relacionado: www.zenit.org/es/articles/el-vaticano-reflexiona-sobre-las-culturas-femeninas 

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