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¿Llamado a  Comunidad?

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Cruz de A.C.

Encuentro Colombia, 2017, Encuentro USA>>>
                
Comunidad Amor Crucificado          English

Somos una comunidad Católica que comprende los diversos estados de vida.
Mujeres laicas  Hombres laicos
   Sacerdotes

La Comunidad y el Camino de Unión con Dios
Amor Crucificado es una comunidad Católica de alianza, de hombres y mujeres de todos los estados de vida. Fue fundada el 11 de marzo del 2008. El Señor nos llama a ser UNO en Su Amor Crucificado (Cf. Gal 2:20), entrando en el Camino Sencillo de Unión que El nos ha enseñado. En este Camino, María nos guia a besar los pies del Señor Crucificado; a entrar en Su Amor Crucificado, en Su Sagrado Corazòn que es fuego ardiente del Espíritu Santo hasta la unión con la Trinidad. Esta es la sabiduría de la Cruz que es amor. La Cruz es una locura para los que se pierden; más para los que se salvan - para nosotros - es la fuerza de Dios” (1 Corintios 1:18).

Que significa "Amor Crucificado"
“La fe cristiana no es ideología, sino encuentro personal con Cristo crucificado y resucitado” (Benedicto XVI)

Nuestra vocación se resume en la llamada que nos ha hecho: "Sufrelo todo Conmigo, ya no somos dos sino UNO en mi sacrificio de amor" (Cf. Ef 2:13-14).

Vida Ordinaria; Fuerza Oculta
La mayoría de los miembros tienen familias y viven en sus casas (iglesia doméstica). En muchos casos, solo un miembro de la familia está en Amor Crucificado, pero toda la familia es bendecida porque la comunidad apoya y respeta la santidad e integridad de cada familia.

Nuestra vida ordinaria en Cristo es una fuerza oculta de almas víctimas de amor llamadas a propiciar un nuevo Pentecostés y el triunfo del Inmaculado Corazón de María, como lo pidió nuestra Madre María en Fátima. 

Ofrecemos nuestras vidas por la santificación de todos, especialmente por los sacerdotes. “Quiero almas que son dedicadas con fervor, con determinación y sin buscar descanso, para suplicar día y noche por Mis sacerdotes.” -Jesús a la Venerable Concepción Cabrera de Armida.

Famila Espiritual
Por medio de la alianza comunitaria entramos en una familia espiritual, para amarnos y apoyarnos en Cristo
(Cf. Jn 17:14-26; Ef 2:13-21). Estamos actualmente en en USA (12 Estados) y en Colombia, pero los miembros pueden vivir en cualquier parte del mundo.

Aunque los miembros están geográficamente dispersos, el Espíritu Santo nos mantiene en comunión a través de nuestro compromiso de vivir nuestra alianza. Participamos en la vida comunitaria tomando parte en los cenáculos semanales vía Internet o por teléfono, por medio del acompañamiento espiritual mensual, y participando en el retiro anual de la comunidad. De este modo, el Señor ha construido lazos profundos de amor entre nosotros.

Modo de Vida
Antes de entrar en nuestra
alianza (compromiso comunitario), profesamos fidelidad a la Iglesia Católica. Nos comprometemos a seguir el modo de vida evangélico de la comunidad, para santificar cada aspecto de nuestras vidas, incluyendo las pequeñas obras que, una vez unidas a Cristo con amor y sacrificio, toman una fuerza extraordinaria.

El Señor nos ha llamado a ser Sus semillitas de mostaza, un oasis de consuelo para los sufrimientos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María. Hombres y mujeres de la Eucaristía y de la Cruz.

Nos consagramos a la Virgen María. Oramos en fe por el bautismo en el Espíritu Santo, para poder renunciar a la mentalidad del mundo y vivir una nueva vida en Cristo. Buscamos la guía del Espíritu Santo, Su acciones y sus dones.  

Tenemos muchos santos patrones, entre ellos San Pablo, San Juan, Santa Catalina de Siena, Santa Teresita de Lisieux, Padre Pio, Ven. Conchita Cabrera de Armida. 

Papa Benedicto XVI:

“La vida Cristiana consiste en vivir totalmente la gracia del Bautismo, en la entrega total de uno mismo al Amor del Padre; a vivir como Cristo, en el Fuego del Espíritu Santo, Su Mismo Amor por otros”

“No es una idea o estrategia lo que nos une, pero amor a Cristo y a Su Espíritu Santo. La eficacia de nuestro servicio a la Iglesia, la Esposa de Cristo, depende esencialmente en esto, en nuestra fidelidad a la Divina Majestad del AMOR CRUCIFICADO”

Consagramos nuestras vidas a la Santísima Virgen María. Oramos y nos disponemos a recibir la gracia de una efusión del Espíritu Santo sobre nosotros y sobre la Iglesia, para renunciar a la mentalidad del mundo y vivir una nueva vida en Cristo. Buscamos la guía, acción y Dones del Espíritu Santo. La Comunidad Amor Crucificado fue fundada el 11 de marzo de 2008, exactamente 80 años después de que el Señor le dijo a Conchita: “Es mi deseo que el universo sea consagrado al Espíritu Divino, para que pueda esparcirse sobre la tierra en un nuevo Pentecostés.” (Diario, 11 de marzo, 1928).

Tenemos muchos santos patrones a los cuales nos encomendamos. Prestamos especial atención a la espiritualidad de la Cruz de la Venerable Conchita Cabrera de Armida y a las enseñanzas de Benedicto XVI.

Jesús le dijo a Conchita:

“Dame almas que Me amen en el sufrimiento, quienes encuentran su gozo en la Cruz. Mi corazón tiene sed de tal amor, un amor desprendido, un amor crucificado y expiatorio, un amor firme, tal que se pudiese decir que ya no existe en la tierra. Sin embargo, es el único verdadero amor, el amor que salva, purifica, y el amor que Yo requiero a través de Mis mandamientos. Todos los otros amores aparentes no Me satisfacen; todo otro amor es vano, artificial, frecuentemente culpable, con excepción del amor que te acabo de mostrar.” - Diario de Conchita.

Benedicto XVI

“Los verbos ‘amar’ y ‘dar’ indican un acto decisivo y definitivo que expresa el radicalismo con el cual Dios se acercó al hombre en amor, hasta el regalo total, hasta el umbral de nuestra máxima soledad, desbordándose en el abismo de nuestro extremo abandono, pasando a través de la puerta de la muerte,…Y precisamente por la fé en el amor sobreabundante que nos ha sido dado en Cristo Jesús, sabemos que hasta la más pequeña fuerza de amor es mayor que la fuerza destructiva más grande, y puede transformar al mundo.” - XI-4-2010.

San Ignacio de Antioquia, discípulo de San Juan, aproximadamente en el año 100 AD, mientras iba al martirio en Roma, expresa el mismo Fuego del Espíritu en su carta a los Cristianos de Roma:

Mi amor ha sido crucificado y no hay en mí fuego de amor material, sino un agua viva, hablando en mí, y diciendo dentro de mí, ‘Ven al Padre.’ Yo no tengo placer alguno en comida corruptible o en los deleites de esta vida. Yo deseo el Pan de Dios”

Que el Jesus, Amor Crucificado, te bendiga!

¿Desea discernir su llamado a la Comunidad?

Sobre la misión de los laicos – Catecismo #900

Ya que, como a todos los fieles, Dios ha encomendado el apostolado a los Cristianos laicos, por virtud de su Bautismo y Confirmación, ellos tienen el derecho y la obligación, individualmente o agrupados en asociaciones, de trabajar para que el mensaje divino de salvación sea conocido y aceptado por todos los hombres en toda la tierra. Esta obligación es aún más apremiante cuando es sólo por medio de ellos que los hombres puedan escuchar el Evangelio y conocer a Cristo. Su actividad en las comunidades eclesiales es tan necesaria que, en la mayoría de los casos, el apostolado de los pastores no puede ser plenamente efectivo sin ella. (cf LG 33)

Justo 80 años antes de la fundación de Amor Crucificado, el Señor dijo a la Ven. Conchita: "Es mi deseo que el universo sea consagrado al Espíritu Divino para que se propage sobre la tierra en un Nuevo Pentecostés (Diario, 11 Marzo, 1928).

Nuestra gratitud a Su Eminencia Mauro Cardenal Piacenza
Prefecto de la Congregación para el Clero

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Cardenal Piacenza con Mrs. Lourdes Pinto y Padre Jordi Rivero en la audiencia en la que presentamos la llamada del Señor a la Comunidad Amor Crucificado

La enseñanza de Su Eminencia sobre maternidad espiritual para sacerdotes han sido una inspiración para nosotros. El 7 de mayo de 2013, al escuchar sobre nuestro ministerio a los sacerdotes en Roma, nos concedió una audiencia, en la cual compartió su visión para los sacerdotes; y al escuchar nuestra enseñanza del camino de unión con Dios, nos animó a continuar.