Cross


Resentimiento e Ira
Encuentro de Amor Crucificado, 2017, reflexión ·5

Según el libro, El Regreso del Hijo Pródigo, el hijo mayor también estaba perdido, pero su extravío "es mucho más difícil de identificar. Al fin y al cabo, lo hacía todo bien. Era obediente, servicial, cumplidor de la ley y muy trabajador. La gente le respetaba, le admiraba, le alababa y le consideraba un hijo modélico. Aparentemente, el hijo mayor no tenía fallos. Pero cuando vio la alegría de su padre por la vuelta de su hermano menor, un poder oscuro salió a la luz. De repente, aparece la persona resentida, orgullosa, severa y egoísta que estaba escondida.. "(p.50)

El Camino Sencillo

• "Cuando recibimos el don de autoconocimiento y vemos la dureza de nuestros corazones, llegamos a un punto decisivo: aceptamos este don o permanecemos en la oscuridad" (Cam. S. p.44).
Hija Mía, un corazón endurecido no es capaz de recibir la gracia de Dios. No es capaz de ver la gloria de Dios que se revela ante él. Yo, el Dios encarnado, estaba entre ellos y sin embargo estaban ciegos. Mi corazón estaba dolido al ver el estado de sus corazones... Lo que hicieron María Magdalena y Pedro, cuando vienen a Mi con lágrimas de dolor, es necesario para traspasar la dureza del corazón humano sumido en pecado. (#38 p.128).

Ojos no han visto ni oídos escuchado p49.
Ojos no han visto ni oídos escuchado lo que tu Dios ha preparado para ti. Te invito a venir y ver. Voy a quitar el velo que cubre los ojos de tu alma para que puedas ver lo que pocos pueden ver. Verás la nueva Jerusalén en toda su gloria. Ella, más preciosa que oro o diamantes, será tu posesión.
Permíteme (Esto es importante porque podemos bloquear esta obra del Espíritu)  quitar la viga de tus ojos que te impide contemplar la gloria de Dios ante ti. Ven, hija Mía, y trae a muchos a los pies de la Cruz.
Póstrense al pie de Mi Cruz y besen la tierra santa. Levántense y abracen Mis sagrados pies y besen mis pies heridos. Es aquí, por medio de este gesto de humildad y amor, que la viga del orgullo y del amor propio cesa de cegarles. Toquen Mis pies, bendigan Mis pies con sus besos y límpienlos con sus lágrimas. El Espíritu Santo llevó a María Magdalena a este acto de amor en preparación de Mi crucifixión y fue Mi madre quien completó este acto de amor y reparación en Mi crucifixión. Es aquí, a mis sagrados pies, que reciben el oro precioso del arrepentimiento. Deseo que traigas a mis hijos al pie de Mi Cruz (16/11/10).


"Hay tanto resentimiento entre los "justos" y los "virtuosos". Hay tanto juicio, condenación y prejuicio entre los "santos". Hay tanta ira congelada entre las personas que están tan preocupadas por evitar el pecado."(RHP, p50)

IRA
"Ira congelada" – Yo he lidiado con esta ira congelada en mi propia vida y la he visto en muchas almas con las que he caminado íntimamente en el Camino de la Cruz. Esta cólera ha sido escondida profundamente dentro de nosotros, enterrada en nuestros corazones. ¿Por qué hemos enterrado nuestra ira, manteniéndola tan escondida dentro de nosotros mismos?
Porque:
• Se nos enseñó que la ira es mala, una emoción pecaminosa. Como niños no se nos permitió mostrar o expresar ira, especialmente si uno o ambos de nuestros padres eran autoritarios y estrictos.

• El MIEDO mantuvo enterrada nuestra ira.
• Si uno de nuestros padres, abuelos, suegra, suegro, obispo, amigo... nos hirió profundamente, y guardamos silencio, lo más probable es que hayamos congelado la ira.
• "Perdimos nuestra voz" - incapaces de defendernos, y nadie más nos defendió.
• Esta ira es como la lava hirviente en un volcán.
• Esta ira silenciosa mantiene nuestros corazones muy endurecidos, un corazón resentido, incapaz de experimentar la verdadera alegría.
• Esta ira enterrada, oculta, debe salir; Debe ser entregada a Jesús.
• Esto es necesario para la purificación de nuestros corazones.
• Esta es la obra de El Camino.
• Algunos dicen que nunca se enojan ni siente enojo, mientras que otros se encuentran constantemente teniendo abruptos de ira.

• La ira está vinculada a nuestras heridas. Es el "pus" de la herida. Es una infección que hemos dejado crecer y extenderse por temor a tocar el dolor profundo de nuestra herida; Miedo a la cólera oculta que tenemos hacia una cierta persona.
• Si permitimos que se libere la ira, descubriremos el "dolor puro" que hay debajo -- el dolor profundo de la herida.
• Para llegar a ser víctima de amor DEBEMOS descubrir esta ira dentro de nosotros y entregarla a Jesús. Él espera con los brazos abiertos para recibirla.
• Esta ira congelada, muchas veces aún desconocida para nosotros, sirve como una gruesa barrera que nos mantiene separados del amor de Dios y nos impide amar incondicionalmente.


Entendiendo la ira
www.catholiceducation.org/en/marriage-and-family/parenting/anger-and-virtue.html

La ira en si misma, como pasión, no es ni buena ni mala (Catecismo de la Iglesia Católica, 1767). En la Biblia a veces se muestra como pecado y otras veces como virtud.


Ira Pecaminosa
Según Tomás de Aquino, la ira es pecaminosa cuando:
1. Estamos enojados por cosas que no debíamos - por cosas que no son injustas.
2. En nuestros motivos. Cuando alguien hiere o nos perturba, nos puede motivar un una actitud vengativa que quiere ver a esa persona sufrir. Podríamos esperar que sus malas acciones queden expuestas - no por su propio bien, sino simplemente porque queremos verlo caer. No nos importa tanto el alma de la persona que nos lastimó.
3. Es demasiado feroz. Podemos ser demasiado severos internamente en nuestros pensamientos. Por ejemplo, cuando tenemos rencor, tenemos un disgusto demasiado grande hacia alguien, o en secreto le deseamos daño.

La ira también puede manifestarse externamente en la forma en que actuamos hacia una persona que nos molesta - si, por ejemplo, respondemos con furia por un asunto pequeño, si castigamos a un niño con demasiada severidad o si descuidamos deliberadamente la cortesía básica hacia la persona que nos lastimó. Este enojo pecaminoso, que todos conocemos muy bien, puede ayudarnos a encontrar al "hijo resentido" en nosotros. Este tipo de enojo es un desorden en nosotros y debemos mirarlo (Un poder oscuro brota en él y surge a la superficie. De repente, se hace claramente visible una persona resentida, orgullosa, desagradable, egoísta, que había permanecido profundamente oculta... ") Debemos mirarnos a nosotros mismos y preguntarnos: ¿De dónde viene esto? ¿Por qué estoy tan enojado? ¿Qué acaba de pasarme?... "

• Ej. -Esta clase de enojo pecaminoso es a lo que me enfrenté cuando empecé a enseñar a mis hijos en casa.

Ira Justa, Ira virtuosa
• El enojo puede ser noble si está dirigido a mantener la justicia y corregir el vicio (Catecismo, 2302). Uno puede pensar en la ira como un deseo apasionado de arreglar las cosas frente a un mal percibido ... Si Jesús no hubiese amado a los fariseos, no les hubiese advertido del castigo eterno hacia el cual se dirigían. Por lo tanto, la ira de Jesús se basa en Su amor - en el deseo de lo que es mejor para ellos. Su intención es que esta clara advertencia los mueva al arrepentimiento.

La ira por causas correctas y en el camino correcto es virtuosa.

Evitar la ira en todo momento puede ser un signo de debilidad. Santo Tomás de Aquino señala que es un vicio no tener ira por las cosas que uno debe tenerla. Lo llama "paciencia irrazonable".
• Ej. -Mi experiencia reciente con una situación injusta. Mi ira sirvió como un indicador de que algo estaba realmente mal.
• Tuve que someter mi ira a Cristo preguntándome: "¿Es justa esta ira, mi Señor? Si es así, ¿cuál es Tu voluntad? ¿Qué quieres que haga?"
• "Diseccionar" mi ira. Tuve que separar cualquier resentimiento y frustración y permanecer sólo con el dolor de la injusticia.
• Entonces puedo enfrentar la situación en el Espíritu llevándola a la luz con amor, deseando sólo el bien de todos los involucrados.
• La emoción de ira es tan intensa que, cuando se somete a Cristo, el Espíritu Santo puede usarla para llevarnos a la acción.
• Ej.- Héctor estaba enojado porque un amigo de la familia atacaba a la Santísima Virgen. Su ira justa lo llevó a defender a su Madre con celo. Esta es ira santa. Lo movió a actuar con valentía e intensidad, pero él creyó que caía en pecado porque estaba enojado.
• Necesitamos traer nuestra ira pecaminosa a la luz de Cristo para que Él la convierta y nos haga GUERREROS para Dios. Sin la ira no podemos luchar, nuestros hombres no pueden defender y proteger. Mira cómo el Espíritu Santo mueve a Jesús a actuar con ira justa.
 
•Padre Pio (http://infallible-catholic.blogspot.com/2012/04/life-and-miracles-of-padre-pio.html)

•El Padre Pío exigió que cada confesión fuera una verdadera conversión. No toleraba la falta de honestidad en la confesión de los pecados. Era muy severo con los que hacían excusas, carecían de sinceridad o no tenían una firme resolución de enmendar sus vidas. Exigió la franqueza y la honestidad total del penitente. También exigía un verdadero y sincero dolor de corazón y una absoluta firmeza en las resoluciones de una persona para el futuro. Si el penitente no era honesto, o simplemente leía la lista de sus pecados sin la firme resolución de cambiar, el Padre Pío a menudo le decía: "¡Fuera!".

•Un hombre fue una vez a St. Giovanni Rotondo para confesarse con el Padre Pio. Fue entre 1954 y 1955. Cuando terminó de acusase de sus pecados, el Padre Pío dijo: "¿Tienes algo más que confesar?" Y dijo: "¡No padre!" Repitió la pregunta una vez mas: "¿Tienes algo más que confesar?" "¡No padre!" Por tercera vez, Padre Pío le preguntó: "¿Tienes algo más que confesar?" Con la tercera respuesta negativa se desató el huracán del Espíritu Santo, el Padre Pío exclamó: "¡Vete! ¡Vete! ¡Porque no te has reformado de tus pecados!"

Purificación de nuestros corazones resentidos
El extravío del "santo" resentido es mas difícil de identificar precisamente porque está tan estrechamente unida al deseo de ser bueno y virtuoso. "Mi resentimiento no es algo que pueda distinguirse con facilidad o ser tratado de forma racional.
Es mucho más peligroso: algo que se une a lo más profundo de mi virtud" (p.54).


El Camino Sencillo 4-A y 4-B cita a Henry Nouwen (El Regreso del Hijo Pródigo p36):
"Una vez que la queja entra en nosotros, perdemos la espontaneidad hasta el punto de que ya ni siquiera la alegría evoca alegría en nosotros.
La historia cuenta:“Llamó a uno de los criados y le preguntó qué era lo que pasaba.” Aquí brota el miedo a que me hayan excluido otra vez, a que no me cuenten qué es lo que pasa, a quedarme al margen de las cosas. La queja surge de inmediato: “Por qué no se me informó, qué es todo esto?” El criado, lleno de expectación, confiado y deseando compartir la buena noticia, explica: “Ha vuelto tu hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado porque lo ha recobrado sano”. Pero este grito de alegría no puede ser bien recibido. En vez de alivio y
gratitud, la alegría del criado surte el efecto contrario: “Él se enfadó y no quiso entrar.” Alegríay resentimiento no pueden coexistir. La música y los cantos, en vez de invitar a la alegría, se convierten en causa de mayor rechazo.


Despues de mediar nuevamente el libro de Henri Nouwen, El Retorno del Hijo Prodigo, me di cuenta que había otra persona que no se menciona en los relatos evangélicos, ni se ve en la pintura de Rembrandt, que ha impactado mi vida: el P. Henri Nouwen. A través de este libro, he viajado personalmente con él y él conmigo. Sin ni siquiera darme cuenta, me encontré pidiendo en oración a este amigo, hermano, padre, para que me ayudara mientras continúo viajando por el camino estrecho. He llegado a amar a este hombre que nunca conocí personalmente. ¿Cómo? El P. Nouwen se expuso completamente a Dios y a sí mismo, pero también a mí. Se hizo completamente vulnerable. Él es una de esas pocas almas que, yo siento, perseveró en el estrecho camino hacia la Cruz hasta su último suspiro en la tierra. Es uno de los pocos que se dejó encontrar por Dios. Tuvo el deseo y el valor de permitir que el Espíritu Santo lo llevara a donde era más difícil. A medida que crecía su confianza en Abba a través de Cristo, permitió que el Espíritu Santo trajera luz a su oscuridad más oculta. Él miraba a su corazón resentido continuamente, diariamente, reconociendo sus mentiras ocultas que lo llevaban constantemente a hacer comparaciones, juicios de otros y de sí mismo, a quejarse, a murmurar, a guardar celos, y a auto-condenarse. Tuvo que negar constantemente sus deseos de ser afirmado, mirado, deseado, aprobado, querido y alabado. Esto es lo que significa perseverar en el camino estrecho de la cruz, el camino de la vida. Mientras yo luchaba y caminaba con el P. Nouwnen, porque todas sus experiencias sobre las que escribió también eran mías, él, de una manera muy sutil, se convirtió en una especie de padre espiritual para mí —un padre que siento que me abraza— uno con el Padre.

Él es un alma que le permitió al Espíritu hacerle completamente TRANSPARENTE a Dios y a sí mismo. Vivió como Cristo nos ha enseñado en el Camino Sencillo, "envuelto en el don del auto-conocimiento". Trabajó incansablemente para que nada quede oculto a Dios, para exponer constantemente las mentiras entretejidas en su propio yo, su núcleo interior. Permitió al Espíritu encontrar al hermano menor y al hermano mayor escondido en su niño interior, en el cuarto oscuro y encerrado en su corazón.

A través de los años desde la fundación del Amor Crucificado, he tenido el honor de caminar junto a mujeres y hombres, muchos de los cuales están en nuestra comunidad. Siempre me maravilla la experiencia de ver almas que me permiten entrar con ellas en lo escondido de sus corazones, en sus resentimientos, y exponer sus tinieblas a la Luz del Amor; Tal transparencia, tal coraje, tal celo, tal inocencia, tal amor ha sido la mirada de Abba fortaleciéndome y animándome a no tener miedo de ir a Él.

También he tenido la experiencia de profunda pena de encontrar almas que le niegan al Espíritu Santo el derecho de entrar en los escondrijos de sus corazones resentidos para exponer al "santo falso", exponer las mentiras. Estas almas toman la decisión de permanecer en sus falsas identidades y eligen viajar en otro camino. Y yo, al entrar en la mirada de mi Abba a través de la mirada de Cristo, aprendo a esperar, a confiar y a elegir el amor, aun cuando sea más difícil e imposible para mí, porque la fe me mueve a creer que nada es imposible para Dios!

Todos estamos en la pintura de Rembrandt y en la narrativa del Evangelio. Debemos encontrarnos en el hermano menor, en el hermano mayor y finalmente en el Padre. Sólo podemos entrar en el Padre mientras caminamos en completo abandono y confiamos en el Espíritu Santo para encontrarnos en las otras personas. Este es El Camino Sencillo por el que Dios nos ha estado guiando. Nuestra misión de llevarle a Dios almas víctimas, de ayudar a otros a recorrer este camino estrecho hacia la transformación en el Padre, sólo puede lograrse a través de nuestro compromiso de perseverar diariamente viviendo y sufriendo en el camino de la Cruz. El P. Henri Nouwen no viajó conmigo con meros conceptos evangélicos, ni pensamientos teológicos e intelectuales, sino con sus lágrimas, sudor y sangre unidos a Cristo. Esí es como nosotros también estamos llamados a cumplir nuestra misión.

Henry Nouwen (RHP):
"es aquí donde me veo frente a frente con mi verdadera pobreza. Soy incapaz de acabar con mis resentimientos. Están tan profundamente anclados dentro de mí que arrancarlos parecería algo así como una autodestrucción. ¿Cómo erradicar estos rencores sin acabar también con mis virtudes? ¿Puede el hijo mayor que está en mi interior volver a casa? ¿Puedo ser encontrado como lo fue el hijo menor? ¿Cómo puedo volver cuando estoy perdido en el rencor, cuando estoy atrapado por los celos, cuando estoy prisionero de la obediencia y del deber, vividos como esclavitud? Está claro que yo sólo no puedo encontrarme. Es mucho más desalentador tener que curarme de mis rasgos de hijo mayor que de los de hijo menor. Enfrentado aquí con la imposibilidad de la autorredención, ahora entiendo las palabras de Jesús a Nicodemo: "No te extrañes de que te haya dicho: “Ustedes tienen que renacer de lo alto”." (Jn 3,7). Es decir, algo tiene que ocurrir que yo no puedo hacer que ocurra. Yo no puedo volver a nacer; no puedo hacerlo con mis propias fuerzas, con mi mente, con mis ideas.... Sólo puedo ser curado desde arriba, desde donde Dios actúa. Lo que para mí es imposible, es posible para Dios. (P54-55)


Reflexión:
1. Abre tu corazón al Espíritu Santo y pídele que te revele tu ira congelada. Piensa en las personas en tu vida que aún luchas por amar, en aquellas que te han herido profundamente, y pregúntate, "¿he enterrado la ira?"
2. ¿Veo mi ira? ¿Piensa en la última vez que te enfadaste y disecta tu ira. ¿Fue pecaminosa o justa? ¿qué hice con esa ira?
3. ¿Dónde está el resentimiento en mi corazón?
4. ¿He recuperado mi espontaneidad y soy jocosidad? Si no, ¿por qué?
5. ¿Soy una persona alegre o me encuentro melancólico?

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