Cross

Thursday of the Second Week of Lent
Lectionary: 233

Reading  JER 17:5-10

Thus says the LORD:
Cursed is the man who trusts in human beings,
who seeks his strength in flesh,
whose heart turns away from the LORD.
He is like a barren bush in the desert
that enjoys no change of season,
But stands in a lava waste,
a salt and empty earth.
Blessed is the man who trusts in the LORD,
whose hope is the LORD.
He is like a tree planted beside the waters
that stretches out its roots to the stream:
It fears not the heat when it comes,
its leaves stay green;
In the year of drought it shows no distress,
but still bears fruit.
More tortuous than all else is the human heart,
beyond remedy; who can understand it?
I, the LORD, alone probe the mind
and test the heart,
To reward everyone according to his ways,
according to the merit of his deeds.

Responsorial Psalm PS 1:1-2, 3, 4 AND 6

R. (40:5a) Blessed are they who hope in the Lord.
Blessed the man who follows not
the counsel of the wicked
Nor walks in the way of sinners,
nor sits in the company of the insolent,
But delights in the law of the LORD
and meditates on his law day and night.
R. Blessed are they who hope in the Lord.
He is like a tree
planted near running water,
That yields its fruit in due season,
and whose leaves never fade.
Whatever he does, prospers.
R. Blessed are they who hope in the Lord.
Not so, the wicked, not so;
they are like chaff which the wind drives away.
For the LORD watches over the way of the just,
but the way of the wicked vanishes.
R. Blessed are they who hope in the Lord.
Verse Before The Gospel SEE LK 8:15

Blessed are they who have kept the word with a generous heart
and yield a harvest through perseverance.

Gospel LK 16:19-31

Jesus said to the Pharisees:
"There was a rich man who dressed in purple garments and fine linen
and dined sumptuously each day.
And lying at his door was a poor man named Lazarus, covered with sores,
who would gladly have eaten his fill of the scraps
that fell from the rich man's table.
Dogs even used to come and lick his sores.
When the poor man died,
he was carried away by angels to the bosom of Abraham.
The rich man also died and was buried,
and from the netherworld, where he was in torment,
he raised his eyes and saw Abraham far off
and Lazarus at his side.
And he cried out, 'Father Abraham, have pity on me.
Send Lazarus to dip the tip of his finger in water and cool my tongue,
for I am suffering torment in these flames.'
Abraham replied, 'My child,
remember that you received what was good during your lifetime
while Lazarus likewise received what was bad;
but now he is comforted here, whereas you are tormented.
Moreover, between us and you a great chasm is established
to prevent anyone from crossing
who might wish to go from our side to yours
or from your side to ours.'
He said, 'Then I beg you, father, send him
to my father's house,
for I have five brothers, so that he may warn them,
lest they too come to this place of torment.'
But Abraham replied, 'They have Moses and the prophets.
Let them listen to them.'
He said, 'Oh no, father Abraham,
but if someone from the dead goes to them, they will repent.'
Then Abraham said,
'If they will not listen to Moses and the prophets,
neither will they be persuaded
if someone should rise from the dead.'"

SPANISH 

Jueves de la II semana de Cuaresma
Leccionario: 233

Primera lectura
Jer 17, 5-10

Esto dice el Señor:
"Maldito el hombre que confía en el hombre,
que en él pone su fuerza
y aparta del Señor su corazón.
Será como un cardo en la estepa,
que nunca disfrutará de la lluvia.
Vivirá en la aridez del desierto,
en una tierra salobre e inhabitable.

Bendito el hombre que confía en el Señor
y en él pone su esperanza.
Será como un árbol plantado junto al agua,
que hunde en la corriente sus raíces;
cuando llegue el calor, no lo sentirá
y sus hojas se conservarán siempre verdes;
en año de sequía no se marchitará
ni dejará de dar frutos.

El corazón del hombre
es la cosa más traicionera y difícil de curar.
¿Quién lo podrá entender?
Yo, el Señor, sondeo la mente
y penetro el corazón,
para dar a cada uno según sus acciones,
según el fruto de sus obras".

Salmo Responsorial
Salmo 1, 1-2. 3. 4 y 6

R. (Sal 39, 5a) Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía
Por mundanos criterios,
que no anda en malos pasos
ni se burla del bueno,
que ama la ley de Dios
y se goza en cumplir sus mandamientos.
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Es como un árbol plantado junto al río,
que da fruto a su tiempo
y nunca se marchita.
En todo tendrá éxito.
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
En cambio los malvados
serán como la paja barrida por el viento.
Porque el Señor protege el camino del justo,
y al malo sus caminos acaban por perderlo.
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.

Aclamación antes del Evangelio
Cfr Lc 8, 15
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor
con un corazón bueno y sincero,
y perseveran hasta dar fruto.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio
Lc 16, 19-31

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo, llamado Lázaro, yacía a la entrada de su casa, cubierto de llagas y ansiando llenarse con las sobras que caían de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.

Sucedió, pues, que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Murió también el rico y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de castigo, en medio de tormentos, cuando levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro junto a él.

Entonces gritó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas'. Pero Abraham le contestó: 'Hijo, recuerda que en tu vida recibiste bienes y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo, mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá'.

El rico insistió: 'Te ruego, entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a mi casa, pues me quedan allá cinco hermanos, para que les advierta y no acaben también ellos en este lugar de tormentos'. Abraham le dijo: 'Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen'. Pero el rico replicó: 'No, padre Abraham. Si un muerto va a decírselo, entonces sí se arrepentirán'. Abraham repuso: 'Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso, ni aunque resucite un muerto' ".

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