Conocerse a si mismo y conocer a otros en Cristo
Lourdes Pinto, cenáculo 1/18/2018

 

Al ser constantes en nuestra atención y confianza al Señor, incluso en tiempos de prueba, permitimos que el Espíritu Santo nos muestre nuestra debilidad y nuestro pecado, y recibimos el poder de ser uno con Cristo y así vencer al diablo.

Cómo ganar la batalla contra los demonios
-San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia.
Tanto envidian los demonios nuestro bienestar que intentan todo tipo de formas para evitar que disfrutemos de lo que ellos han perdido. Cuando en una batalla los vencemos, o para decirlo mejor, Dios en nosotros los vence, provocan otras batallas para ver si en algún momento encuentran a alguien descuidado para devorar. Cambian sus armas y estrategias, pensando que a los que no pueden superar de una manera, los vencerán en otra.

La doctrina cristiana nos enseña a ponernos dentro de la más justa voluntad del Señor y sufrir pacientemente lo que Él (Dios) nos envía, sea interior o exterior. Cuando los demonios han visto que, debido a esto, no han podido arruinarnos con astucia, intentan una guerra más abierta: El que antes era un dragón oculto se convierte en un león feroz (véase P 5,8). Ya no tienta en una cosa para terminar en otra, sino que claramente desea hacerse temer y planea alcanzar con el miedo lo que no pudo lograr mediante la astucia. Aquí no será visto como un zorro sino como un león feroz que quiere inspirar miedo con su rugido...

Cuando un alma, por el amor de Dios que es la vida de la fe, desprecia la prosperidad y la adversidad del mundo, y cree y confía en Dios, a quien no ve, no hay forma de que el demonio entre. Además, la luz de la fe nos enseña a confiar en la misericordia de Dios cuando hay peligros. Si el que está bajo ataque quiere aprovecharse de esta misericordia, puede ganar mucho coraje para luchar contra el demonio, cosa muy necesaria para esta guerra.



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